En un mundo donde la tecnología no se detiene, y en su avance, muchas veces, golpea la naturalidad y forma orgánica con la que algunas actividades se realizan en el día a día, la música es un arte que al paso de los años se ha visto afectada positiva y negativamente por este avance; pero en medio de esta vorágine y lucha constante por coexistir, surgen artistas que recogen el legado de quienes han sido pioneros en la música natural, y desde el formato acústico, y es como surge Sam Robbins; un joven, compositor y cantante norteamericano, que con su naturalidad y frescura, nos comparte su nuevo testimonio personal musicalizado: So Much I Still Don’t See.
Este título corresponde no sólo al single, sino también al del álbum entero que recientemente libera al mercado abiertamente su autor; que a sus veintitantos sorprende tanto a su generación como a los más puristas seguidores del Folk, con una increíble madurez compositiva y vocal basadas en su admiración total por íconos como Jim Croce y James Taylor.  Admiración que le lleva a exponer en esta canción, momentos de reflexión acerca del eterno arraigo del racismo en la sociedad norteamericana.
10 tracks que se te meten en el alma, de manera suave, como el aire al respirar, pero qué hurgan en tus recuerdos y pensamientos y agitan al corazón, o terminan siendo un cántico de esperanza y bálsamo para el alma. Todo eso y más sucede en tan sólo 34 minutos de folk acústico honesto, de parte de un joven artista con una voz cálida, que a todas luces sienta el precedente de qué su consolidación como artista masivo en este género no tarda mucho en ocurrir; mientras tanto, sigamos genuinamente sus pasos.
Déjate sorprender por la sincera visión artística del juvenil cantautor norteamericano de Folk “Sam Robbins”, que en su más reciente álbum, nos muestra matices entre cuenta historias y reflexiones sociales, lanza como primer tema, el título homónimo al disco, el venturoso tema: “So Much I Still Don’t See”


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