Las historias de amor son mis preferidas, aún mejor si vienen en forma de canción. Para todos ustedes, amantes del amor, Robyn Bernstein escribe su tema “Oh Sugar” justo para desearles un buen San Valentín.
El piano suave y sentimental es la excusa perfecta para ponerse a bailar una danza lenta y pegada en medio de la sala. Una melodía emotiva construye una base ligera para sostener la voz clara que acompaña la letra de este tema.
Los versos de esta canción son una demostración de magia, pues te hacen sentir la calidez del cuerpo, la suavidad de un beso y ese amor que te quiere de forma bonita. Es una historia tan cautivadora que te hace derretirte, como el azúcar al convertirse en caramelo o el helado ante los rayos luminosos del sol.
Este es el tema perfecto para dedicar a esa persona especial el 14 de febrero, pues a veces el regalo más hermoso es expresar sinceramente cómo te hace sentir su compañía.


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