A veces la verdadera belleza está en las cosas más simples, no por tener más adornos encantarán más porque lo que es realmente hermoso es la sinceridad, la emoción, la naturaleza perfecta que nos rodea y a la que a veces no prestamos atención. La canción de Carrie Wright es una de ellas bellezas, Walden es un tema que no pretende demasiado, desea simplemente transmitir cada nota a travez del viento y eso es lo que la hace especial.
La melodía no usa grandes arreglos de electrónica ni una batería que transmite fuerza, su poder está en la guitarra acústica que suena delicada mostrandonos paisajes naturales, los árboles meciendose entre los brazos del viento y la voz de estar artista que con sus cuerdas vocales forma rayos de sol que nos calienta en un día de primavera.
Todo se encuentra en ese punto medio que no lo lleva a ser aburrido o demasiado agitado. Los minutos pasan descalsos entre la tierra del bosque mientras el cielo azul ve las aves volar en forma de cuerdas de guitarra.


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