Tyson Dickert nos regala un repertorio que resuena, envuelte y que se siente inmersivo por su estilo…
Cada nota que nace aquí tiene el poder de llevarnos más allá de lo que vemos, de expandir los límites de lo que sentimos, de recordarnos que la música puede ser mucho más que simples sonidos ordenados, con una visión que busca ofrecer experiencias inmersivas y visceralmente vivas, Tyson Dickert demuestra con este lanzamiento todo su talento, proponiendo un sonido que se siente distintivo, real e inequívocamente humano, sus guitarras te envuelven por completo, son dinámicas y cálidas, en un diseño sonoro tan embriagante que logra que la mente y el alma se eleven juntas, encontrando en cada paso una razón para dejarse llevar, sin miedo, sin dudas, sin reservas.
Su álbum Supervoid reúne nueve canciones en poco menos de cuarenta y tres minutos, transitando con elegancia entre el post-rock y el rock alternativo, con texturas que se despliegan como paisajes cinematográficos llenos de matices, sombras y luces que parpadean en la distancia, es una propuesta completa, cuidada en cada detalle, que invita a sumergirse sin prisa para descubrir todo lo que oculta entre sus capas de sonido, fuerza y delicadeza, oscuridad y luz, todo conviviendo en un mismo espacio que se siente vasto, infinito y acogedor al mismo tiempo, como volver a casa después de un viaje muy largo.

Una bienvenida cálida y contundente nos recibe desde el primer instante, mostrándonos desde dónde parte este recorrido, los acordes se despliegan con fuerza pero sin volverse intensos ni excesivos, construyendo riffs que atrapan con facilidad y algunos destellos de intensidad que apenas asoman, suficientes para despertar el interés sin llegar a abrumar, así se presenta Living on the Edge of Forever, una puerta de entrada magnífica, amplia y luminosa, hacia todo lo que está por venir.
Con un ritmo que crece y nos invita a movernos, la segunda pieza devuelve un brillo especial a la mirada y transmite un ímpetu que se siente casi intemporal, tiene una energía que se eleva poco a poco, envolviéndonos por completo y haciéndonos sentir que algo nuevo y hermoso está sucediendo, justo cuando todo parece empezar a brillar con más fuerza, en Rising with the Stars esa chispa se convierte en fuego que nos calienta por dentro.
Ese mismo fuego se mantiene vivo en la tercera pieza, aunque aquí el recorrido se vuelve más complejo y fascinante, la instrumental transita desde lo catártico y ligero hasta momentos más densos y pesados, ofreciendo una combinación inesperada que resulta de lo más interesante y nos mantiene atentos a cada cambio, a cada giro, a cada respiración de la música, es ahí donde aparece A Small Glimmer of Hope, justo cuando más lo necesitábamos en medio de la oscuridad del viaje, esa pequeña luz que no se apaga nunca.
Los redobles suenan con fuerza y los acordes se intensifican en la cuarta pieza, construyendo una atmósfera profundamente inmersiva, reflexiva y a ratos profundamente evocadora, hay un toque especial en ciertas partes que le da un matiz único y cautivador, convirtiéndola en una de las piezas más profundas del recorrido, A Thousand Quiet Revolutions nos invita a mirar hacia dentro con una calma que sostiene toda su fuerza, toda su verdad, todo su peso, y finalmente la última de estas pistas nos arrastra en una experiencia vertiginosa que se siente, se vive y resuena en todo el cuerpo, el sonido sacude con una belleza fascinante, dejándonos caer entre sonidos que parecen suspendernos en el aire, Falling Through Silence cierra esta primera parte del viaje con una belleza que cuesta explicar con palabras, que solo se puede sentir con el alma.
Esta experiencia te resultará entretenida, el disruptivo estilo de este artista será imborrable en tus listas musicales….¡así que no dejes este repertorio fuera de tu radar!
Esta reseña fue posible gracias a SubmitHub!


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